Maroantsetra

Arena hasta los tobillos invita a quitarse los zapatos. Las fragancias que saturan las calles estimulan el rastreo dentro de lo conocido para situar los sentidos enloquecidos. Nos quedamos a medias. Mientras tanto unas cervezas nos devuelven la licencia para distinguir. La rutina de desayunar con ese líquido se convierte en una práctica loable. Unas gallinas, un gato mirándonos de reojo, grandes arañas acostadas sobre las ramificaciones de sus encajes; el patio de nuestro hostal, Maroa Hôtel. Embutidos en la animación de un pueblo que despierta sus rutinas diarias merodeamos por sus callejones. Hasta que toda esa hibridación entre las fragancias y el apastelado colorido de la cacharrería, del polvo que tamiza las carcajadas y afina las miradas y del sol inmisericorde nos hagan caer sobre las sabanas y así pegados hibernar hasta que no se aguante más. Y por entonces las sombras se alargan, los pasos aligeran. Dejamos huellas sobre el impoluto suelo del restaurante Coco-Beach, acomodo de los blanquitos. Debajo de la terraza murmura el río. Es un fondo para otra mezcla, intensa, de los torbellinos sonoros que no encuentran una conceptualización en la memoria almacenada de las referencias acústicas. Es la realidad de los espacios intermedios, de las metamorfosis de los insectos, pájaros, otros bichos, el viento, desterritorializados, a pesar de la aplastante presencia de los cuerpos gordos de unos hablantes de la lengua del Imperio y el humo invasor de sus cigarros.

Maroantsetra Maroantsetra
Maroantsetra
Maroantsetra Maroantsetra Maroantsetra
Maroantsetra Maroantsetra

Reconforta comprobar como la centralidad de lo humano queda desplazada dejando los ámbitos para lo inesperado, asaltante, hasta irritante de los chirridos, zumbidos, siseos. Este va a ser nuestro tiempo. Medido en los compases de los sonidos, en las densidades de las fragancias, en las texturas de las sombras. La noche es como un casco agujereado. El negro que condensa todo el colorido y reclama la voluntad de la imaginación. Más allá de las destilaciones de la luz de las estrellas. Mañana empezamos a caminar.

Maroantsetra Maroantsetra