Ibo
Somos partícipes de una fabulación. Un escenario para seguir alucinando. Un puzzle donde la configuración cambiante relativiza las piezas. Seguimos inmersos en lo inesperado. A pesar de que somos nosotros mismos que pretendemos repartir las cartas, las denominaciones acostumbradas pierden sentido. Así, una playa es una afloración de arena en medio del océano a la que se accede en un barquito de pescadores. No hay lugar para las preguntas acerca de la seguridad propias del buceo. El sol se desintegra antes de caer. Las edificaciones descuartizadas y engullidas por la vegetación voraz evocan un drama mudo dulcificado por las acuarelas del entorno oceánico.
A partir de allí ya todo es cuenta atrás. Una parada de seguridad en Maputo.




























